Las mejores taquerías en Madrid que no te puedes perder
Madrid tiene un pedacito de México en cada rincón, y las taquerías son el lugar perfecto para sentirnos un poquito más cerca de casa. Si eres fan del taco auténtico, con tortillas de maíz bien hechas y salsas que pican de verdad, aquí te compartimos nuestras taquerías favoritas de la ciudad.
Valeria Gonzalez
9/19/20251 min read
En la Milla de Oro late un pedacito de DF: Tepic. En Ayala 14, su sala luminosa y minimal te recibe con olor a maíz tostado y lima. La carta es honesta y bien ejecutada—pastor, cochinita, aguachiles, micheladas—sin caer en clichés. Abrió en 2008 y, tras su primera etapa en Chueca, se mudó a Salamanca para ganar espacio y calma; hoy es parada fija para una comida larga o una ronda de tacos en barra.
A un paso de Sol, Takos al Pastor tiene la energía del centro: filas que avanzan rápido, plancha a toda máquina y charlas en voz alta. La sucursal de la calle de la Salud 13 sirve el pastor jugoso con piña, suadero y cochinita que salen de dos en dos; perfecto para una noche de tacos antes de perderse por Gran Vía. Es directo, barato y divertido, justo lo que uno espera de una taquería urbana.
En Chamberí, Mawey Taco Bar (Olid, 6) apuesta por una cocina mexicana actualizada sin perder el alma de taquería. Aquí conviven tacos bien armados (birria, cochinita, costilla), salsas con carácter y una coctelería cuidada; además, gran parte de la carta puede pedirse sin gluten. Es el sitio para sentarse, pedir varias rondas al centro y alargar la sobremesa.
Si te tira la nostalgia del “puesto” chilango, Taquería Mi Ciudad lo captura con fidelidad. En Hileras 5, muy cerca de Ópera, y en Infantas 9, en pleno Chueca, salen gringas, alambres y tacos de pastor, lengua o tinga que saben a receta de barrio. Ideal para una comida rápida entre recados por el centro o para una cena improvisada con amigos.
Y cuando apetece ir de peregrinaje por un taco memorable, Valletako en el Mercado de Numancia (Vallecas) sorprende desde un pequeño puesto: tortillas calientes, guisos potentes y ese punto de humo y acidez que hace regresar. Es un destino de mercado que merece el viaje, con ambiente de barrio y cocina hecha al momento.
